Cuando Antoni Tió me dio el timón de uno de los One Tonners más competitivos de España, no fue un gesto simbólico. Fue una decisión basada en la confianza.
Juntos, ganamos campeonatos.
Sin embargo, los titulares no giraban en torno a las victorias.
Decían: «Una mujer al mando.»
En ese momento, eso parecía extraordinario.
Hoy en día, no debería.
El America’s Cup AC75 es uno de los veleros más avanzados tecnológicamente jamás construidos. El éxito depende tanto de la toma de decisiones, la anticipación, la comunicación, la calma bajo presión y el trabajo en equipo como de la capacidad física.
Esas cualidades no tienen género.
La primera mujer que pilote un barco de la Copa América no cambiará de navegación de la noche a la mañana.
Pero cambiará lo que la próxima generación cree posible.
A veces la historia no necesita más mujeres talentosas.
Solo necesita un equipo dispuesto a confiar en uno de ellos.
¿Quién ganará esta carrera para que una mujer sea la primera?