En París 2024, la vela olímpica alcanzó por primera vez en la historia la igualdad de género. Un hito que merece celebrarse.
Cuando yo empecé, no existían pruebas femeninas en los Juegos Olímpicos.
Aun así, nunca dejé de creer en mi sueño. Seguí preparándome, aprendiendo y compitiendo.
Cuando el viento cambió… yo ya estaba lista.
También tuve el privilegio de ser patrona del INESPAL, un barco de alta competición con 11 hombres y yo.
Ganábamos regatas, abríamos caminos y, como veis en la foto, a veces navegábamos todos de rosa.
Porque liderar también es normalizar.
Pero queda trabajo por hacer.
En grandes regatas oceánicas como la Sydney Hobart, solo el 12% de las tripulaciones son mujeres.
A este ritmo, la igualdad llegaría en el año 2405.
Y no, no es suficiente.
La igualdad es posible. Ya lo hemos demostrado.
Ahora toca acelerar el rumbo.
Porque el talento no entiende de género.
Y el mar, mucho menos.